Quark natural
Envasado al vacío en paquetes de 250 g a 1 kg. Para untar, cocinar o mezclar con lo que quieras.
El Quark no lleva maduración. Fresco en el sentido más literal de la palabra.
Se elabora con una coagulación lenta de la leche, que le da su textura untuosa y ese sabor láctico ácido tan suyo.
Pasta blanda, lisa y de color blanco uniforme, con mucha humedad y un tenor graso medio a bajo. Se unta, se mezcla y se integra en cualquier receta, dulce o salada.
Envasado al vacío en paquetes de 250 g a 1 kg. Para untar, cocinar o mezclar con lo que quieras.
Moldeadas a mano con sal y finas hierbas, y guardadas en aceite de oliva dentro de un frasco de vidrio. Listas para servir.
Sobre una tostada con miel o con tomate. En una tarta, un cheesecake o un dip. Las bolitas, directo a la picada, a una ensalada o sobre un pan caliente, con un poco de su propio aceite.
Guardalo en la heladera. Una vez abierto, consumilo dentro de los 15 días.
El Quark natural se puede congelar a 18 °C bajo cero y mantenerse hasta 6 meses.
El Quark no lleva maduración. Fresco en el sentido más literal de la palabra.
Se elabora con una coagulación lenta de la leche, que le da su textura untuosa y ese sabor láctico ácido tan suyo.
Pasta blanda, lisa y de color blanco uniforme, con mucha humedad y un tenor graso medio a bajo. Se unta, se mezcla y se integra en cualquier receta, dulce o salada.
Envasado al vacío en paquetes de 250 g a 1 kg. Para untar, cocinar o mezclar con lo que quieras.
Moldeadas a mano con sal y finas hierbas, y guardadas en aceite de oliva dentro de un frasco de vidrio. Listas para servir.
Sobre una tostada con miel o con tomate. En una tarta, un cheesecake o un dip. Las bolitas, directo a la picada, a una ensalada o sobre un pan caliente, con un poco de su propio aceite.
Guardalo en la heladera. Una vez abierto, consumilo dentro de los 15 días.
El Quark natural se puede congelar a 18 °C bajo cero y mantenerse hasta 6 meses.