Natural
El clásico, para disfrutar el queso tal cual es.
Suave por naturaleza. Listo para lo que le pongas.
Poca maduración, sabor láctico bien marcado y una pasta cremosa que recibe cualquier sabor sin perder el suyo.
Por eso lo hacemos natural y también con especias.
Pasta semidura a semiblanda, lisa y un poco cremosa, protegida por una corteza amarilla. Su sabor es láctico, levemente salado, y se va acentuando con el tiempo. En las versiones con especias, la pasta toma el color de cada una.
El clásico, para disfrutar el queso tal cual es.
Con orégano deshidratado. El de la picada de siempre.
Con tomate y hierbas frescas deshidratadas. Italia en una horma.
Hay sabores que son de alguien. Contanos el tuyo y lo hacemos queso: vino, pistachos o lo que te recuerde a casa.
Para restaurantes, tiendas y clientes especiales elaboramos sabores a medida, como vino o pistachos. Contanos qué tenés en mente.
HablemosSumergido en aceite de oliva, sobre una bruschetta, en la picada o solo, con un buen pan.
Hormas cilíndricas, envasadas al vacío. Venta al peso.
Guardalo en la heladera. Una vez abierto, cubrí la cara cortada para que no se reseque la corteza.
Suave por naturaleza. Listo para lo que le pongas.
Poca maduración, sabor láctico bien marcado y una pasta cremosa que recibe cualquier sabor sin perder el suyo.
Por eso lo hacemos natural y también con especias.
Pasta semidura a semiblanda, lisa y un poco cremosa, protegida por una corteza amarilla. Su sabor es láctico, levemente salado, y se va acentuando con el tiempo. En las versiones con especias, la pasta toma el color de cada una.
El clásico, para disfrutar el queso tal cual es.
Con orégano deshidratado. El de la picada de siempre.
Con tomate y hierbas frescas deshidratadas. Italia en una horma.
Hay sabores que son de alguien. Contanos el tuyo y lo hacemos queso: vino, pistachos o lo que te recuerde a casa.
Para restaurantes, tiendas y clientes especiales elaboramos sabores a medida, como vino o pistachos. Contanos qué tenés en mente.
HablemosSumergido en aceite de oliva, sobre una bruschetta, en la picada o solo, con un buen pan.
Hormas cilíndricas, envasadas al vacío. Venta al peso.
Guardalo en la heladera. Una vez abierto, cubrí la cara cortada para que no se reseque la corteza.